
Anoche me dio por leer antiguos textos, y supongo que éste es uno que debía poner. Por si nadie lo había notado, la última frase de este fragmento sale en todas las redes sociales a las que pueda pertenecer ;)
Allá va.
Este es un fragmento de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry como la grandísima mayoría sabréis. Escrito en plena Guerra Mundial, en momentos de ajetreo, guerras, confusión, dolor... En ese mismo tiempo aprovechó él para crear el cuento más simple y bonito para los niños, y más "redescubridor" y emotivo para los más mayores. Hablo, claro está, de los valores. Él quiso hacer un libro para que todos los públicos, para que todo el mundo que lo leyera sacara una buena conclusión de él. Es un libro para todas las culturas además, puesto que no impone valores contradictorios, sino los más simples e importantes que tenemos. Quiso hacérselo ver al mundo, y me alegro de que así fuera. El trozo del zorro representa lo importante que es para nosotros el ser alguien para alguien, el no sentirnos como el resto de zorros, como el resto de hombres.
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“- Buenos días -dijo el zorro
- Buenos días -respondió cortesmente el principito
- Ven a jugar conmigo -le propuso el principito- ¡Estoy tan triste!
- No puedo jugar contigo -dijo el zorro- No estoy domesticado
- ¿Qué significa "domesticar"?
- Es una cosa demasiado olvidada -dijo el zorro- Significa "crear lazos"
- ¿Crear lazos?
- Si -dijo el zorro- para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para tí único en el mundo...
Mi vida es monótona, cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de tí. Y amaré el ruido del viento en el trigo...
El zorro calló y miró largo tiempo al principito.
- ¡Por favor...domestícame! -dijo
- ¿Qué hay que hacer? -dijo el principito
- Hay que ser muy paciente -respondió el zorro- Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos. Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca...
Al día siguiente volvió el principito.
- Hubiese sido mejor venir a la misma hora -dijo el zorro- Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de la partida:
- ¡Ah!... -dijo el zorro- Voy a llorar
- Tuya es la culpa -dijo el principito- No deseaba hacerte mal pero quisiste que te domesticara...
- Si -dijo el zorro
- ¡Pero vas a llorar! -dijo el principito
- Si -dijo el zorro
- Entonces, no ganas nada
- Gano -dijo el zorro-, por el color del trigo.”
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He elegido este trozo de el libro porque sin duda es con el que más identificada me he sentido a cada palabra. Son palabras tan simples e ingenuas de un cuento tan inocente, pero a la vez pueden esconder tantas historias tras las personas que a lo largo de estos casi 60 años lo han leído... Sencillamente me encanta.
Me encanta por la necesidad que tiene el zorro de hacer su vida más interesante, de ser alguien importante para otra persona, de ser querido y esperado, de que le dediquen tiempo, de compartir cosas con el principito. Es tan parecido a la vida real. Una persona que crezca sin amor será bastante desdichada y se dejará por el camino de su vida las sensaciones más bonitas que con la llegada de una persona especial, tu persona especial, se encenderían. Todos necesitamos el amor y el cariño de una persona, todos necesitamos y queremos ser domesticados. He ahí la siguiente parte del fragmento. A veces deseamos tanto el ser domesticados que nos dejamos llevar y aun sabiendo que aquello va a tener un final, nos arriesgamos. Necesitamos correr riesgos, ¿qué sería la vida sin riesgo? ¿Qué pasaría si por el miedo a haber pasado el tiempo con una persona que iba a irse, no lo vives? Eso es algo terrible, algo que, en mi opinión, sólo los cobardes o los que han sufrido mucho hacen. Sabemos que va a tener un final, sabemos que lo pasaremos mal y que, como el zorro, lloraremos. Pero siempre nos quedará el color del trigo, el que hace que recordemos las risas, las aventuras, las charlas, las cosas que se han hecho conjuntamente, los momentos de paz juntos, las cosas que uno ha podido aprender del otro...
En definitiva, las cosas buenas, que es con lo que debemos quedarnos y evitar la melancolía y añoranza por aquello: Otros principitos vendrán aunque para tí ése alla sido el primero, o el más importante por lo menos hasta la fecha. Y cuando esto se comprenda, se mirará atrás y se recordará la felicidad de antes con una sonrisa.
( Marzo 2010 )
Qué bonito Inés! me ha encantado :) la verdad que si que es un texto muy emotivo y te hace refelexionar, tiene toda la razón que hay que quedarse con lo bueno aunque sepamos que no dura para siempre porque los recuerdos son imborrables :D
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